Más que merecido agradecimiento

Más que merecido agradecimiento

Gracias al trabajo y tesón de  Luis de Ardanaz, José Ramón Maldonado y Domingo Martínez hoy Almagro es lo que es, 50 años después.

Cada 29 de mayo, Almagro conmemora la recuperación de su Corral de Comedias. Reabrió sus puertas, tal y como lo vemos ahora en 1954. Gracias al azahar o no, se conservó intacto tras convertirse durante décadas en mesón y posada. Hoy, 29 de mayo de 2022 la efeméride es mucho más especial porque este 2022, se cumplen 50 años de la declaración de Almagro, como Conjunto Histórico-Artístico. Un nombramiento que vino impulsado, sin duda, por el descubrimiento del Corral de Comedias que comenzó a atraer al turismo. Por este motivo, el 68 aniversario de la recuperación del Corral de Comedias ha sido hoy el acto homenaje a las tres personas que hicieron posible esta figura de protección, del Conjunto Histórico-Artístico aprobada el 13 de julio de 1972: Luis Ardanaz González, alcalde de Almagro de 1970-1078; Ramón Maldonado y Cocat, cronista oficial de Almagro y Domingo Martínez Cerro, miembro de la 1ª comisión de Patrimonio de Almagro.

El acto, presentado por la concejal de Turismo, Marián Ureña, ha comenzado con la intervención del alcalde, Daniel Reina que ha incidido en la repercusión económica que ha tenido la doble conjunción del descubrimiento del Corral de Comedias y la declaración de Almagro, como Conjunto Histórico-Artístico que ha marcado lo que es hoy, Almagro.

A continuación, el historiador almagreño, Francisco de Río, ha realizado la laudatio a Luis Ardanaz (1922-1978). “que soñó lo que es hoy Almagro”. Ha destacado su interés y preocupación por conservar no solo los edificios de Almagro sino todo su conjunto. Durante su mandato como concejal (1963-1970) y como alcalde realizó muchas gestiones para mantener el patrimonio de la ciudad que le acogió. Ardanaz era madrileño, pero enseguida se hace “almagreño de adopción, corazón y devoción”. Se casó con una almagreña, Lita Jorreto con la que tuvo cuatro hijos.

Entre las actuaciones que llevó a cabo, Del Río señaló su preocupación por el que fuera convento de los Agustinos Recoletos que en la década de los 70 albergaba una fábrica de pegamentos Colas y Gelatinas Caura, S.A que era una fuente de malos olores y salubridad, consiguiendo su salida del edificio histórico. También fue uno de los precursores de la construcción del Parador, puso impedimentos a algún negocio que pudiera afear el centro histórico aconsejando otros emplazamientos con la finalidad de conservar fachadas y edificios o pidió hacer un censo de fachadas en mal estado.

Don Luis de Ardanaz fue consciente del enorme caudal de posibilidades que se le abrían a Almagro y que había que trabajar por conseguirlo y gestionarlo con inteligencia. Como ejemplo, pocos meses después de su nombramiento se gestionó una ayuda para la promoción turística de Almagro y cuyo destino fue la restauración de fachadas (San Agustín, Casa parroquial de S. Bartolomé, Marqués de las Hormazas) y el ornato público. Esta ayuda no fue la única que consiguió Ardanaz durante su mandato. 

“Estamos ante un hombre de espíritu humanista que, junto a otros de su generación, soñaron a Almagro y pusieron todo lo que pudieron al servicio de ese sueño y no tuvieron ninguna objeción para escuchar y admitir las propuestas de todos aquellos que, con rectitud de intención, iban encaminadas a alcanzar la meta propuesta. Por todo ello, a Don Luis, a Don Ramón y a Don Domingo y a todos los que con ellos participaron en esta obra, creo, Almagro siempre les tendrá que estar agradecido·.

Después ha subido al escenario el historiador del Arte y catedrático de la UCLM, Enrique Herrera, para presentar a Ramón Maldonado (1916-1990), delegado de la Vivienda y miembro de la comisión provincial de los Museos -germen de la comisión de Patrimonio-.  Herrera ha resaltado su papel fundamental desde el punto de vista político. Llega a Almagro en la década de los años 50 donde viviría hasta su fallecimiento “amó Almagro como su propia ciudad”.  Cuidó hasta el máximo el conjunto patrimonial de Almagro hasta el final de su vida. Gracias a él, se va a permitir la rehabilitación integral de una parte de los edificios de la ciudad. Entre otras acciones, consiguió financiación para la conservación del conjunto patrimonial.  “Ramón Maldonado fue fundamental para este nombramiento”.

Herrera también ha señalado su aportación al conocimiento de Almagro a través de dos libros “Almagro, cabeza de la Orden y Campo de Calatrava” y “El Convento de San Francisco, Parador Nacional de Turismo”.

Por último, el historiador almagreño Francisco Asensio ha sido el encargado de la laudatio  a Domingo Martínez Cerro (1929-2019)  El más joven de los tres impulsores de Almagro, Conjunto Histórico-Artístico y el único almagreño de este grupo de  personas que hicieron posible la declaración, Martínez Cerro era hijo de un importante encajero Toribio Martínez Andrés y Josefa Cerro. Desarrolló toda su infancia y adolescencia en su pueblo. Los duros años de la postguerra solo le permitieron estudiar un año Matemáticas en Madrid y regresar a Almagro para  iniciar sus estudios de Magisterio.

Martinez Cerro siguió los pasos de su padre. Se convirtió en Maestro Mayor del gremio provincial de la Artesanía. Fue miembro del Consejo Económico y Social de La Mancha en representación de los artesanos.

“Su gran amor a la ciudad, no fue solo a enseñar a Almagro a ilustres visitantes, sino que en 1966 realizó la primera guía turística, todo un hito para la época”. Martínez Cerro explicó con conocimiento y acierto lo que podían ver los turistas.

En la etapa en la que se gestó la declaración, fue junto a Ardanaz y Maldonado, uno de los defensores a capa y espada de este paso. Los tres mantuvieron muchas reuniones en su despacho de la calle Obispo Quesada. Los tres formaron parte de esa primera comisión de Patrimonio, en la que Martinez Cerro fue vocal y en la que luchó para que no fuera una mera declaración de intenciones, sino “el espíritu y el medio que permitiera preservar para el futuro de Almagro que habían heredado”

Tras las laudatios, el alcalde Daniel Reina ha entregado a sus familiares, una placa en reconocimiento y recuerdo por hacer posible esta declaración que marcó el devenir de Almagro. “Las placas, en sí misma, son bien poca cosa, pero lo que simbolizan no lo es. En ellas va el sentir unánime de toda la ciudad que rinde un homenaje merecidísimo a unos ciudadanos ejemplares. Desde luego, no les pagamos la deuda que tenemos contraída con ellos, porque de ninguna manera podríamos pagársela; simplemente se la reconocemos como se debe” ha dicho Ureña antes de pedir que el alcalde subiera al escenario.

No podía faltar en este acto la lectura poética. Todos los 29 de mayo desde la reapertura del Corral de Comedias, representantes del sector cultura de Almagro ha leído el poema de Manolita Espinosa dedicado al Corral. Incluso ella misma lo hizo durante años. Hoy, Luis Molina, director del Celcit como muchos años anteriores en actos más reducidos de personas, ha recitado los versos de Manolita.

Para cerrar el acto, los actores Carmen Villaverde, Beatriz Naranjo y Javier Calzado que realizan la visita teatralizada al Corral de Comedias han estrenado una nueva obra “Abre el ojo 3.0”. Un montaje muy visual y atractivo en el que la mujer es protagonista. Para los actores ha sido “un orgullo poder estar en este acto homenaje, porque gracias a estas tres personas, Almagro está en el sitio que le corresponde”.

Sobre el Corral de Comedias

El Corral de Comedias de Almagro es el único que se ha conservado intacto y en activo desde principios del siglo XVII hasta nuestros días. Los corrales de comedias solían coincidir con los patios de mesones, posadas o casas de vecinos en los que aprovechando sus propias características, se adaptaban para las representaciones de comedias durante el siglo de Oro Español. En el siglo XVII se decreta el cierra de los corrales, transformándose, algunos de ellos en teatros a la italiana, aunque la mayoría fueron poco a poco, demolidos.

El Corral de Comedias de Almagro fue construido en 1628 por Leonardo de Oviedo a partir de una remodelación del antiguo mesón del Toro. La reforma consistió en la construcción de un tablado, mientras que en las crujías restantes, donde se ubicaría el público, se imitó el esquema compositivo de la Plaza Mayor. El patio era utilizado como lugar de acceso al resto de las dependencias que rodeaban su entramado de madera, tanto cuando se utilizó como espacio escénico, como cuando fue mesón. Después, al convertirse en posada de las comedias, las diferentes estructuras fueron cubiertas para el mejor aprovechamiento de un espacio que fue segregado horizontalmente por las propiedades colindantes.

En 1954 este Corral fue descubierto y comprado su patio por el Ayuntamiento. Tras sucesivas restauraciones, en la actualidad funciona como teatro y acoge una intensa actividad, además de durante el Festival Internacional de Teatro Clásico, también el resto del año. El 29 de mayo reabrió sus puertas. Como reza una de las crónicas de la época del diario Lanza, “En Almagro, resucita el teatro clásico español”.

El por aquel entonces alcalde Julián Calero defendió su reapertura y restauración tras el hallazgo un par de años antes, cuando se derrumbó un muro de yesería que cubrían las galerías del primer piso del mesón de Toro. Solicitó 30.000 pesetas de subvención a la Diputación Provincial de Ciudad Real para adquirir el inmueble, ya que “se trata de un Corral de Comedias quizá único en España y en buen estado de conservación”. Dos meses después el gobernador civil de Ciudad Real, José María del Moral, informaba de la inmediata restauración del Corral de Comedias. Durante su restauración, se encontró una baraja de naipes completa de 1725, al derribarse una antigua chimenea en uno de sus mechinales llenos de paja (huecos).Las cuarenta cartas estaban bien conservadas y rodeadas de paja.