La Plaza Mayor se llenará de diablos, gigantes y danzas el día de la inauguración del Festival Internacional de Teatro Clásico
El 42 Festival Internacional de Teatro Clásico arranca este jueves. Tras el descubrimiento de la placa con el bautizo del Hospital de San Juan con el nombre de Teatro Adolfo Marsillach y la entrega del XIX Premio Corral de Comedias a Adriana Ozores comenzará el evento inaugural al que dan forma tres espectáculos distintos: ‘Auto Sacramental de La vida es sueño’, de Calderón de la Barca, el pasacalles de ‘La doma de la Tarasca’ y de Los diablos de Teloloapan’ que se desarrollarán en la Plaza Mayor.
El auto sacramental es una puesta en escena historicista del auto desde los mismos planteamientos que hiciera la compañía de Félix Pascual y Manuela Escamilla para el Corpus Christi de 1673, complementada con una música que reconstruye la única partitura histórica del auto, que se usó en 1753. Es una reconstrucción historicista realizada por el Instituto del Teatro de Madrid Universidad Complutense. Será a las 21.45 horas.
También se podrá disfrutar de ‘La doma de la Tarasca’, entre Atabales y chirimias, viene el «mojigón», danzante con la botarga y cencerros atados en su espalda, asustando a los pequeños y golpeando a los mayores con el matapecados. Detrás de él va la “tarasca” enorme dragón con alas, vientre lleno de escamas y cola anchísima. Sobre el lomo llevaba unos títeres que acompañan a la «tarasquilla». Todo el cortejo se completa de cuatro gigantes y ocho satíricos cabezudos. Un Pasacalles originario de la cultura popular que viene de la mano de “La máquina real”. La cita también a las 21:45 horas.
Y desde México llegan ‘Los diablos de Teloloapan’, que constituyen una tradición ancestral que se celebra cada 16 de septiembre. Los diablos recorren las calles de Teloloapan, Guerrero, con sus impresionantes máscaras, reproduciendo sonidos y tronando su chicote de ixtle trenzado. Sus trajes constan de una cuera de piel, una colorida máscara de madera con cuernos de borrego, guantes de carnaza y botas.
La tradición de los Diablos se transmite antropológicamente de padres a hijos y sirve para pasar el testigo de hechos históricos a través de la óptica del folklore. Tanto sus máscaras como sus movimientos trasladan unos sentimientos populares telúricos llenos de fuerza y grandeza. Su imagen nos acompañará más allá de este año en que México es el País invitado de honor. Estarán este jueves en Plaza Mayor a partir de las 22.45 horas. Y el viernes también a las 20:30 horas.



