El actor recoge el Premio Lorenzo Luzuriaga que otorga UGT-Servicios Públicos en el marco del Festival Internacional de Teatro Clásico

El actor recoge el Premio Lorenzo Luzuriaga que otorga UGT-Servicios Públicos en el marco del Festival Internacional de Teatro Clásico

Juan Echanove: “Sigo pasando el miedo de hacer teatro para calmar el miedo de la sociedad”.

Juan Echanove recogió anoche, en el marco del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, el Premio Lorenzo Luzuriaga, otorgado por UGT-Servicios Públicos, en reconocimiento a toda su trayectoria artística. Esta mañana, ha mantenido un encuentro con los medios en el Parador de Almagro acompañado de la directora del Festival, Irene Pardo, y de Maribel Loranca, Secretaria de Enseñanza de UGT-Servicios Públicos a nivel estatal. En representación de Almagro, asistió la concejal de Cultura, Marián Ureña.

“Queremos reconocer su carácter de trabajador incansable del sector cultural y de defensor de las libertades”, explicó Loranca horas antes en el encuentro con los medios de comunicación que también ha destacado cómo Echanove “siempre se ha comprometido en conseguir más derechos y es un firme defensor de las condiciones laborales de las personas que trabajan en el sector cultural”.

“El Premio Lorenzo Luzuriaga tiene un significado muy especial: lleva el nombre del maestro republicano que entendía como nadie que la cultura y la educación debían formar parte estructural de la formación de las personas”, recordó Irene Pardo, “de manera que nadie mejor que Juan Echanove para recibir este premio”.

“El hecho de que esté aquí tiene mucho que ver con que compartimos un concepto tan esencial, bonito y trascendente como es la dignidad”, ha afirmado Juan Echanove recogiendo el guante. “¿Cómo le vas a pedir dignidad a un trabajador de nuestro ámbito si pertenecemos a una profesión que tiene un 95% de precariedad? ¿Cómo se conjuga la precariedad y la dignidad?”, denunció y expresó a los medios de comunicación que se dieron cita por la mañana con el actor en el Parador.

“Muchísimas gracias a Lorenzo Luzuriaga y a UGT porque, gracias a nuestro pasado común y a las personas que nos inculcaron nuestro concepto de dignidad, tuve una participación muy activa en la creación de nuestro sindicato actual, la Unión de Actores”, recuerda. “En aquellos años no había que reivindicar tanto el papel importantísimo de la cultura en la sociedad, es mucho más difícil ahora”, asegura.

“A través de los textos que interpretamos y de los sueños que creamos en los escenarios, intentamos que la cultura haga más libres y mejores a las personas que acceden a ella”, asegura. “A lo largo de toda mi vida, lo que más me ha ilusionado ha sido pensar que a través de tanto hotel, tanto viaje, tanto escenario, de tantas alegrías y alguna que otra pena, mi presencia en el mundo ha contribuido a que en un pueblo de Castilla-La Mancha la gente haya tenido oportunidad de saber qué era Chéjov, Calderón, o Tennessee Williams”. “Si el teatro pierde esa función de espejo ante la sociedad, entonces resulta ridículo, cursi, prescindible. Para que el teatro sea imprescindible tiene que ser el espejo ante el que el público se vea reflejado y tome decisiones que mejoren su vida”.

“Soy muy consciente del pedregoso camino que hemos tenido que andar y del que nos tocará andar”, ha advertido. “A partir de ahora, agarrémonos porque vienen curvas. Ya no vienen guijarros en la ruta, vienen pedruscos del tamaño de melones —y esto no lo digo con segundas—.” Y deja también un mensaje para los jóvenes que están ahora formándose en este sector: “Me gustaría que nunca olviden lo que a mi me contaron: tu estás en el mundo para hacer a través del teatro un mundo mejor. Tienes que velar por la dignidad del puesto de trabajo y por la dignidad de la sociedad a través de tu trabajo. Esto es por lo que sigo haciendo teatro, por lo que sigo pasando el miedo de hacer teatro: para calmar el miedo de la sociedad”.

“Queda mucho trabajo por hacer: las condiciones son cada vez más discutibles, los poderes públicos dotan de menos recursos a la cultura. No podemos ser considerados como un objeto de lujo”, avisa, “porque desapareceríamos como desparece el lujo”. Y concluye con la que considera la mejor definición de cultura: “Cultura es todo aquello necesario para no preguntarte para qué sirve la cultura”.