Alumnos de Restauración y Pintura de la Universidad Popular restauran la imagen del Sagrado Corazón de las monjas dominicas
La imagen de escayola, que sirvió de molde para la escultura que preside el panteón familiar de los últimos Marqueses de Torremejía en el cementerio municipal. Se expone en la sala Jacobo Fugger, junto a los trabajos realizados, hasta el 29 de febrero.
Alumnos de los talleres de Restauración y Pintura de la Universidad Popular exponen hasta el 29 de febrero sus trabajos realizados durante los últimos meses. Entre ellos, destaca la escultura a tamaño natural de un Sagrado Corazón. Se trata de una figura que las monjas dominicas de clausura tenían en uno de los soportales del patio, donada por la familia del escultor León Herrera. En diciembre de 2017, Pedro Núñez, conserje durante ese periodo de la Universidad Popular de Almagro y fontanero de las conocidas como madres de Almagro propone a las monjas que se restaure la imagen en el taller de Restauración y Pintura de la Universidad Popular de Almagro. La escultura se encontraba en muy mal estado. Deteriorada por el tiempo, le faltaban dedos, un trozo de pena y la pintura se había borrado en varias partes.
El monitor del curso, Carmelo Vargas y los alumnos de ambos talleres aceptaron de muy buen grado y de forma desinteresada la propuesta, ya que, además de colaborar en dicho proceso aprenderían nuevas técnicas. Por su parte, la Universidad Popular aportaba los materiales necesarios para su restauración.
La exposición se puede visitar hasta el 29 de febrero en la sala Jacobo Fugger del conocido como Patio de los Fúcares.
Sobre la escultura
Fue a principios del S. XX cuando los últimos Marqueses de Torremejía que habitaran el Palacio en Almagro, encargaron al taller del marmolista León Herrera la construcción del panteón familiar con la imagen del Sagrado Corazón que actualmente lo preside. Dicho panteón y escultura se encuentran hoy en día ubicados en el segundo patio izquierda, del cementerio de Almagro en una propiedad cedida a los Padres Dominicos.
La imagen sirvió de modelo para el original que hoy se puede contemplar en el cementerio almagreño y que fue construida en escayola, como es lógico, para después ser terminada en mármol.
El taller de León Herrera- que realizó la imagen de La Encajera que preside una de las rotondas de la ciudad- se trasladó posteriormente a Madrid, y durante muchos años hasta después de la década de 1960, se tiene constancia de que la imagen estuvo en aquel taller. Cuando este taller cierra, la imagen regresa de nuevo a Almagro a una casa de la calle Colegio donde León Herrera residió. Una vecina, Justa Pedrero Soto, convivió durante muchos años en la misma casa con esta talla. Gracias a ella, se ha conocido la trayectoria de esta escultura que fue donada a las monjas de clausura, una vez vendida la casa, por el hijo del escultor León Herrera.


