Derrota y polémica en el primer partido clave de Semana Santa
CD Ciudad Real 2 - Almagro CF 1
Al partido le costó encontrar su argumento. Fueron 40 minutos deshilachados, sin dominador, de un continuo ida y vuelta, entre dos equipos fallones, entretenido por el ritmo, pero, básicamente, malos. Entonces, Gascón, que no se encontró nunca bien sobre el césped de la Ciudad Deportiva Sur, cometió un error extraño en sus botas. Apuró demasiado el pase cerca del área, lo tocó Juanfri y le cayó a Jesute, que se internó. El ariete cayó y Gil Racionero pitó penalti. Mostró, además, como no podía ser de otra forma, la amarila a Juanma, la segunda, dejando al Almagro con diez. Marcó Jesute, que tiró muy bien la pena máxima, y en ese momento se definió el encuentro. No es que se decidiera, pero sí se definió, encontró un hilo del que tirar.
Antes de que Juanma fuera expulsado, pudo haberlo sido en un fallo de Pedro que le dejó el esférico a Crístofer. El de Calzada agarró al toledano y Gil Racionero optó por la amarilla, aunque era el último hombre, si bien estaba algo escorado.
Fuera por el calor, por la sequedad del terreno o por lo que fuera, lo cierto es que en la primera parte, ninguno de los dos equipos se encontró bien. El que más sufrió fue el centro del campo visitante, muy presionado y que nunca se constituyó en el faro que pretendía Darío.
La segunda parte presentó a un Almagro más abierto por las bandas, con De la Hoz y Tomás buscando la sorpresa, mientras Gascón se hundía un poco más entre los centrales. El Dépor tocaba en busca del tanto de la sentencia, que pudo llegar en un cabezazo, solo y cercano de Jesute, pero su testarazo se marchó demasiado cruzado.
Lo que llegó fue el empate rojillo, que, jugando con diez, supo crear peligro. El tanto nació de un magnífico pase de Santi Bada a la espalda de los centrales que habilitó a Narváez para que encarara a Belmonte. Le ganó la partida el cancerbero al gaditano, pero el rechace lo recogió Ureña. Su tiro pasó por debajo de las piernas de Ramos para convertirse en el empate.
Apretó los dientes el equipo local, que no se veía superior a un rival con diez. Gil Racionero señaló fuera de juego en una jugada que terminó en gol después de que el balón se le escapara a Alberto de las manos. Rafi empujó el esférico, pero el colegiado, a instancias del línier, no lo concedió. Por cierto, que Alberto reaparecía después del golpe de Puertollano y del fallo de Iker ante el Atlético Ibañés.
Poco después fue Fleki el que desperdició un buen pase de Rafi, en un remate que pareció gol y que, de hecho, varios jugadores protestaron al colegiado por entender que el balón había traspasado la línea de gol.
El partido había vuelto a no tener dueño. El Dépor se veía, por la situación en la tabla, por la superioridad en el campo, obligado a buscar los tres puntos. El Almagro confiaba en dar un zarpazo a la contra. Parras dio entrada a Miguel por Luis Campos, quizás por eso, y en estas, Pedro llegó justo a tiempo para robarle a Rafi un balón antes de que este tratara de fusilar a Alberto. El córner posterior, lo remató de cabeza el más bajito, Rafi, muy bien, para hacer el 2-1 y volver a poner a los suyos por delante, en el segundo tanto de la temporada a balón parado que le hacen al Almagro.
No por eso se decidió el encuentro, como podría parecer. El Ciudad Real no remachaba el duelo y el los encajeros buscaban el balón largo para que le llegara a las inmediaciones de Narváez o Ureña, confiando en lo que inventaran. Así, Tomás remató a la red, por fuera y, cuando el encuentro se aproximaba al final, Narváez, en el segundo palo, marcaba de cabeza. Gil Racionero puso la guinda a una actuación con mucho que discutir anulando el tanto en el 90 por fuera de juego. No pareció fuera de juego, pero así lo vio el jues de línea.
Todavía tuvo Narváez otra en el 94, pero su tiro, bastante franco, se marchó desviado, cerrando así un choque que ganó quien más lo necesitaba, apretando aún más la tabla. El Almagro desperdicia una oportunidad de poner tierra de por medio en un partido que no fue, ni mucho menos, de los mejores de los rojillos.



