Domingo, 19 Mayo 2019
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Los Parques Naturales Segovia deslumbran a los senderistas almagreños durante el puente de Todos los Santos

El destino elegido ha sido el nordeste de Segovia, donde se encuentran, a pocos kilómetros de distancia, los dos Parques Naturales con los que cuenta esta provincia castellano-leonesa: las Hoces del Río Riaza y las Hoces del Río Duratón. Además de estos enclaves naturales sobresalientes el viaje se ha completado visitando las medievales ciudades de Maderuelo, Montejo de la Vega, Sepúlveda, Pedraza y la capital Segovia, Patrimonio de la Humanidad. La época elegida ha sido idónea para poder admirar estos dos espacios naturales en todo su esplendor, ya que los tonos otoñales del frondoso bosque de galería teñían el paisaje de una belleza evocadora.

El primer día, explica José Vicente Gómez, responsable de las Rutas senderistas, los almagreños descendieron al fondo del valle que labra el río Riaza sobre la paramera castellana. Tras visitar la localidad de Maderuelo dominando el pantano de Linares, que forma parte del Parque Natural que abarca una superficie de 5185 Ha. de los municipios de Montejo de la Vega de la Serrezuela, Valdevacas de Montejo y Maderuelo, declarado Parque natural desde el 18 de enero de 2005, aunque desde 1987 ha tenido distintos niveles de protección. El recorrido sencillo de 14 kilómetros aguas abajo del río Riaza ente la presa del pantano y Montejo de la Vega, sirvió para apreciar las maravillas geológicas, culturales, botánicas y de fauna que enmarca este paraje. Sobre todo admirando los paredones calizos de más de 100 metros, testigos de antiguos fondos marinos, sobre los que planeaban cientos de buitres leonados.

El segundo día, cuenta José Vicente Gómez, ya alojados en la localidad de Sepúlveda, declarada desde el año 1951 Conjunto Histórico Artístico y que sedujo a todos por la belleza de su entramado medieval, sus iglesias románicas, su castillo y su plaza, se internaron por las Hoces del Río Duratón, que al igual que las Hoces del Río Riaza, labra unos cortados, si cabe, aún más abruptos y cautivadores.Durante 12 kilómetros, desde la iglesia románica de la Virgen de la Peña, hasta el puente de Villaseca, el recorrido no puede ser más excelso y acogedor, mostrando todos sus valores y reconocimientos. Al interés y belleza del paisaje hay que añadir la gran riqueza arqueológica e histórica que encierra en su interior esta garganta. Como la ermita de San Frutos, la cueva visigoda de los Siete Altares, el Monasterio de los Ángeles de Hoz, la ermita de San Julián o las pinturas rupestres. En los altos farallones rocosos anidan casi 500 parejas de buitres leonados, acompañadas de un buen número de alimoches, águilas reales y halcones peregrinos. La superficie es de 5.037 hectáreas, siendo el eje del mismo el cauce del propio río. El parque está situado entre la villa de Sepúlveda y el embalse de Burgomillodo. Integra territorio perteneciente a los municipios segovianos de Sepúlveda, Sebúlcor y Carrascal del Río, fue declarado Parque Natural en el año 1989. Por la tarde visitamos la ermita de San Frutos, patrón de la provincia de Segovia, situada en un lugar privilegiado sobre un meandro del río Duratón.

El tercer y último día se dedicaron a visitar la villa medieval de Pedraza y Segovia capital, donde destaca su pasado romano con la obra civil más importante de la península de aquella época, el Acueducto de Segovia, la Catedral de Santa María, también llamada “la Dama de las Catedrales” y el Alcázar de Segovia, residencia real de los Trastamara.