Almagro arropa la consagración de una nueva monja de clausura

Consagracion canonica

Sor Lucía realizó el pasado sábado su profesión permanente a la Orden de los Predicadores

Lucía Ríos Sánchez no pudo contener las lágrimas cuando se cantó el salmo que ella misma había elegido para el día más importante de su vida: su consagración a Dios. Esta colombiana que llegó hace cinco años a Almagro, es desde el sábado Sor Lucía, monja de la Orden de los Predicadores o como se les conocen monjas dominicas.

 

La iglesia del monasterio de la Encarnación de Almagro acogió esta ceremonia tan especial y emotiva que no se repetía desde hace 18 años. La ocasión lo merecía y por eso el templo estaba lleno para acompañar a esta joven que ha decidido vivir su vida “hasta su muerte” al servicio de Dios, desde el interior de un monasterio como religiosa de clausura. Una vida entregada a los demás por medio de la oración y el compromiso. La elección no deja indiferente a creyentes y no creyentes. Sorprende en un mundo que está basado en lo material como dijo vicario de la diócesis de Ciudad Real que ofició la misa concelebrada con los párrocos y los padres dominicos de Almagro.

Sor Lucía Ríos llegó a España hace ocho años desde su Colombia natal- San José de Caldas- donde reside su familia, su madre Aurora y sus seis hermanos, que pudieron seguir la ceremonia a través de internet, un regalo de una de las personas más cercanas a la congregación. Después del postulado, noviciado y profesión temporal, el sábado tomó los votos perpetuos- de obediencia, castidad y pobreza- y decidió hacer la profesión solemne- la consagración a Dios- hasta la muerte y lo expresó públicamente con palabras y tumbada en el suelo boca abajo, como gesto de humildad y teniendo como testigos los asistentes a la ceremonia entre los que se encontraba el alcalde de Almagro, Luis Maldonado. El edil almagreño destacó la labor de las religiosas y el cariño que le tiene el pueblo, porque a pesar de su clausura, están muy integradas en la vida del pueblo y la gente las visita.

Las monjas dominicas del Monasterio de la Encarnación llevan más de 400 años en el corazón de Almagro. Más de cuatro siglos de presencia permanente y discreta en la ciudad encajera. Concretamente en 1575, Diego de Lucena y Juana Gutiérrez fundaron este convento. Desde entonces, las monjas dominicas no han dejado Almagro. En la actualidad cuatro- con Sor Lucía- forman la comunidad que otros tiempos llegó a la treintena.

La orden de los Predicadores está muy presente en Almagro. Son tres las ramas de la familia dominica que viven en el municipio: las monjas de clausura, las monjas de vida activa del antiguo colegio Nuestra Señora del Rosario y los padres dominicos. Además, de la rama seglar que cuenta con 150 miembros almagreños. *Ver imágenes*