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Los tres toreros tocaron pelo en una tarde entretenida

  • Publicado el Lunes, 27 Agosto 2012 00:30

David Mora

David Mora sorteó el mejor lote y dejó en Almagro un gran sabor de boca con dos faenas de distinto corte

Quienes estuvieron el día 25 de agosto en la Plaza de Toros de Almagro, que por desgracia no fueron muchos, pudieron disfrutar de una tarde de toros que sin ser apoteósica sí que fue entretenida e interesante por varios motivos. El principal, la disposición de la terna, con tres toreros que debutaban en Almagro y llegaron para poner toda la carne en el asador buscando las vueltas a sus toros. Y el segundo, porque la corrida de Los Eulogios, aunque justa de presentación y muy desigual de hechuras, se dejó en general con un juego variado y con varios toros encastados.

 

En el sorteo el principal beneficiado fue David Mora, quien corrió en tercer lugar un toro chico y abrochado de pitones que se mostró muy complicado en los primeros tercios, pero que sacó buen fondo en la muleta. Aunque para ser fieles a la realidad, el fondo lo sacó Mora haciendo las cosas muy bien desde el inicio de faena. Los defectos de la brusquedad y los pitonazos en los embroques ya eran historia en la tercera tanda por el derecho, por donde la faena alcanzó su punto álgido. Labor importante la de David Mora frente a su primero, que rubricada de una estocada entera muy habilidosa le valió para cortar un trofeo. El sexto de la tarde sin embargo nos dejó ver la otra versión de este torero, más relajado, empacado e inteligente para entender las virtudes de un toro con más presencia pero con menos fuerza. Lástima que la presidencia cambiara el tercio con dos pares privándonos de ver el que a buen seguro hubiera sido un gran par de Félix Jesús Rodríguez. Acertó sin embargo manteniendo al toro en el ruedo a pesar de las protestas, porque pudimos ver al David Mora artista que quiso hacerlo todo despacio. El pitón izquierdo tenía menos recorrido, y Mora fundamentó su labor con la diestra terminando muy cerrado en tablas y puede que pasándose de faena. Una media baja, un pinchazo y u par de descabellos desbarataron lo que hubiera sido una faena de doble trofeo y la consiguiente puerta grande.

Juan Bautista sorprendió en el que abrió plaza ya con la capa, llegando a quitar hasta en tres ocasiones. En el caballo, como a toda la corrida, prácticamente no se le pegó nada de nada, y el francés se animó incluso a poner banderillas con menos acierto que disposición, destacando el tercero al violín. El astado era cómodo, pequeñito y muy noble. Un par de amagos de irse a chiqueros provocaron que Bautista lo aguantara en el tercio, donde sacó todo su repertorio basándose primero en el toreo fundamental y dejando al final pases cambiados y circulares acortando distancias. El público acogió de muy buen grado su faena, y de no ser porque pinchó en dos ocasiones antes de dejar la estocada definitiva, hubiera tocado pelo. Hubo petición pero no fue mayoritaria. Acertó la presidencia. Su segundo toro fue un jabonero más alto de manos que sus hermanos y con más kilos. Aunque fue soso y no tuvo mucho recorrido por ambos pitones, Bautista se fajó con él demostrando su innegable disposición arrancando algunos muletazos buenos y metiéndose en los terrenos del toro. Ese toreo de cercanías y una gran estocada le valieron para cortar un trofeo.

Javier Castaño, que también echó por delante el toro más cómodo y pequeñito de su lote, apenas pudo intentar el toreo a la verónica en este segundo de la tarde. David Adalid saludó montera en mano tras protagonizar un gran tercio de banderillas con dos pares muy toreros cuadrando en la cara y clavando en su sitio. Ya con la franela, Castaño quiso tirar del toro en las primeras tandas intentando alargar el viaje, pero el punteo al final del muletazo restaba eficacia a su labor. Y como este es un torero que desde sus inicios novilleriles se siente cómodo en las cercanías, tocó arrimón para meterse entre los pitones. Pinchó arriba y mató de estocada casi entera. El toro tardó en caer y aunque hubo leve petición, el premió quedó en una ovación. El quinto, un colorado con mirada picante y mejor armado, puso en tensión a todos los profesionales por su falta de fijeza y sus intenciones poco claras en los primeros tercios. Que se lo digan a Marcos Galán, quien pasó un apuro grande al hacer hilo el toro hasta el burladero, donde no llegó a refugiarse el torero de plata librándose de una cornada segura con un habilidoso recorte. El comienzo con la muleta de Javier Castaño fue clave para sentar los pilares de su faena. Por el derecho el astado avisó hasta en tres ocasiones, y por el izquierdo en el tercero se quedaba en los tobillos del matador. Aún así, Castaño le buscó las vueltas y terminó pegando buenos naturales aprovechando la querencia del toro para dentro. Faena de mucho mérito firmada con una buena estocada en la que el torero se fue detrás de la espada sin dudarlo. Oreja para Castaño, quien al día siguiente se las vería con la de Victorino en Bilbao.<Ver imágenes>