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El médico de su honra pone punto y final a la programación en el aurea

  • Publicado el Miércoles, 25 Julio 2012 00:00
Encuentro de Encajeras

La compañía Teatro Corsario pone en escena bajo la dirección de Jesús Peña el sábado 28 de julio el clásico de Calderón en la Barca

La 35ª edición del Festival de Almagro cierra su programación en la Antigua Universidad Renacentista con El médico de su honra de Calderón de la Barca. En 2012 la compañía Teatro Corsario cumple treinta años de trayectoria sobre las tablas y lo celebra abordando la puesta en escena de un texto esencial. Los componentes de Teatro Corsario siguen haciendo teatro con el recuerdo del que fue su histórico director, Fernando Urdiales. Bajo su batuta han puesto en pie una veintena de espectáculos de autores como Lope de Vega, Tirso de Molina, Shakespeare, Sófocles y Calderón de la Barca. Teatro Corsario ha realizado a partir de Calderón varios espectáculos como El gran Teatro del Mundo, Amar después de la muerte, Clásicos locos (entremeses barrocos), La vida es sueño y El mayor hechizo, amor.

 

El Festival de Teatro Clásico informa a través de nota de prensa que el nuevo espectáculo de Teatro Corsario es El médico de su honra, de Calderón de la Barca en versión del también director de la obra, Jesús Peña. El médico de su honra cuenta la historia de don Gutierre, un hombre obsesionado con la sospecha del posible amor entre su esposa Mencía y el hermano del rey, el infante don Enrique. Para que el supuesto adulterio no se haga público, don Gutierre decide ser el “médico de su honra” y llevar a cabo un diabólico plan.

¿Qué relación encontramos entre este maquiavélico personaje y los maridos criminales de nuestro tiempo?, reflexiona Jesús Peña, el director de la obra. ¿Qué oscuros pensamientos llevan a esos hombres a matar con fría premeditación a la persona que dicen amar? Muchos de los abominables guardianes de la honra consideran propiedad privada a las mujeres con que comparten su vida. La honra se asocia con los ancestrales derechos de sangre y herencia, la incertidumbre de los maridos de que los hijos sean verdaderamente suyos.

El médico de su honra es, continúa Peña, entre otras muchas cosas, el retrato de un hombre que se carga de razones para defender su honra. Y Calderón, que disfruta sometiendo a sus personajes a situaciones extremas, concibe unas circunstancias en el límite de lo verosímil; para que no haya escapatoria, para recordarnos que debemos deshacer la maraña de los prejuicios si queremos pensar con claridad. Esa misma claridad es el objetivo de esta versión, argumenta su director. Calderón comunica con nosotros sin que le afecten los siglos; sus reflexiones, a la vista de lo poco que hemos cambiado los seres humanos en determinados aspectos, no pueden ser pasadas por alto.

Fotos: Jesús Peña