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Cuatro estudiantes de Almagro viven una experiencia “inolvidable” en el Sahara

  • Publicado el Viernes, 16 Marzo 2012 00:00

Estudiantes en el Sahara

Realizaron sus prácticas homologadas de futuros maestros en los campamentos de refugiados de Tinduf, una iniciativa que se lleva desarrollando diez años consecutivos gracias a la Diputación de Ciudad Real

Marta Díaz, Samuel García, Cristina Parras y Rosa María Villaverde vivieron el pasado mes de febrero una experiencia “inolvidable”. Estos cuatro estudiantes almagreños de la facultad de Educación de Ciudad Real se desplazaron hasta el desierto del Sahara, junto a otros 92 alumnos, para llevar a cabo el Proyecto de Prácticas Homologadas de Futuros Maestros en los campamentos de refugiados de Tinduf.

 

Se trata de una iniciativa muy consolidada y valorada en todo el territorio nacional, que se lleva desarrollando diez años consecutivos gracias a la Diputación de Ciudad Real. Los universitarios, que llevaron consigo material escolar para los niños saharauis, trabajaron 15 días en las madrazas (colegios o escuelas) de las wilayas que hay en el desierto argelino.

Marta, Samuel y Cristina, que pasaron por los micrófonos de Onda Almagro, coincidieron en que su estancia en tierras africanas fue “muy gratificante” y la adaptación “muy rápida” gracias a la “gran hospitalidad” de los lugareños. Marta y Cristina fueron acogidas por la misma familia en su jaima, mientras que Samuel, que repetía viaje como coordinador, se reencontró con las mismas personas que lo alojaron en 2011.

Aseguraron que el calor que esperaban no fue tal y que incluso hacía “bastante frío” por las mañanas y por las noches. La comida, añadieron, estaba “muy bien” con platos que se “asemejan bastante” a los españoles a base de pollo, patatas, arroz o pasta. Lo más curioso que probaron fue la “crujiente y grasienta” carne de camello.

Las clases, las excursiones por el desierto, las fiestas nocturnas en las jaimas, donde nunca faltaban los bailes, y sobre todo el cariño de los niños y sus familiares han hecho de este viaje una experiencia que jamás olvidarán y que esperan repetir, aunque es complicado, el próximo curso. El momento más duro, tal y como relataba Samuel, es el de la despedida por el gran lazo de amistad que une a españoles y saharauis en tan pocos días. Una relación de amistad que estos jóvenes almagreños pretenden mantener viva a lo largo de los años a través del envío de cartas y llamadas telefónicas.
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