La patrona vuelve a Almagro

La imagen de la Virgen de las Nieves fue portada por numerosas personas que, un año más, acompañaron a su patrona de vuelta a casa

Un año más se cumplió la tradición. Una tradición arraigada, sentida y sincera por el pueblo de Almagro en la que una imagen, la de Nuestra Señora de las Nieves, recibe todas las atenciones y miradas en el día de su vuelta a la localidad encajera. Los actos, organizados por la Diputación de la Virgen de las Nieves de Almagro para sellar esta vuelta tan esperada de la imagen de la Virgen, comenzaron en la noche del sábado con la bajada de la sagrada imagen reverenciada tras el rezo del Santo Rosario que continuó con los solemnes actos el domingo cuando, a primera hora de la mañana, se volvió a rezar el Santo Rosario y el canto a la imagen de la patrona almagreña, alrededor del santuario, que dio paso a la misa, cuya finalización marcó lo que es uno de los momentos de mayor emoción para los devotos seguidores de la Virgen: el comienzo de los actos de traslado de la imagen hacia la localidad almagreña.

 

Cuando el sol coronaba la mañana, comenzó precisamente este regreso en el que numerosas personas acompañaron la imagen de la patrona en su camino de vuelta, cumpliendo, así, con las promesas y acciones de agradecimiento hacia la patrona. Nuestra Señora de las Nieves realizó una parada en la ermita del Cristo de Bolaños de Calatrava, algo que viene siendo habitual y que es seguido igualmente con mucha devoción y respeto por parte de los vecinos bolañegos, que participaron también en el rezo de la salve frente a la imagen reverenciada.Tras este emotivo descanso, comenzaba la última etapa de este traslado de ocho kilómetros de recorrido, distancia entre la ermita almagreña y la propia localidad que va más allá de lo físico, convirtiéndose en la práctica en un camino de emociones encontradas y sentidas, donde lo religioso toma cuerpo en unos caminantes que van hacia algo más que el propio hogar de Nuestra Señora de las Nieves, “caminamos para encontrarnos a nosotros mismos en este viaje cristiano en el que nuestra Señora nos guía” decía una emocionada señora con la voz entrecortada por la emoción del momento.

Así, con un calor que contrastaba con el mal tiempo reinante en otros años de traslado, los almagreños que se congregaron a las afueras de la localida,d comenzaron a ver a lo lejos la sagrada comitiva divisando igualmente ese brillo inconfundible de la corona de la Virgen que reflejaba los rayos del astro rey que anunciaba que la Patrona estaba cerca. Y en ese momento y una vez más en este día tan especial para los almagreños y almagreñas, numerosos sentimientos volvían a exteriorizarse: el recuerdo de ese ser querido que ya no está y que siempre asistía a ese momento, la emoción de mostrar por primera vez a ese recién nacido frente a la Madre de Dios o la expectación propia de un día de fiesta en la que la invitada más especial de la localidad vuelve a su casa. Y así llegó la Virgen de las Nieves frente a su casa de la calle Bolaños; repique de campanas, llantos, aplausos, pies cansados y hombros doloridos, todo se fundió en ese momento único en el que la satisfacción de haber llevado en volandas a la Virgen se hace más intenso que nunca.

Y si todo esto fuera poco, un escalofrío de emoción y alegría impregnó a todos los presentes cuando los típicos acordes de la tradición música de la Agrupación Folclórica Tierra Roja inundaron el aire de la mañana almagreña, en la que los fieles, un año más cumplieron con su tradición, su deber y su sentimiento, el de acompañar a la Virgen de las Nieves en su vuelta a su casa, a Almagro.