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Belén y Raquel, dos jóvenes almagreñas cooperantes

  • Publicado el Miércoles, 23 Septiembre 2009 00:30

Sus ‘vacaciones’ veraniegas tuvieron como destino Guatemala y Bolivia

Belén López, enfermera, y Raquel Cañete, historiadora del arte, jóvenes y almagreñas, pasaron por los estudios de Onda Almagro para narrar en el programa “Haciendo Amigos” su experiencia en tierras sudamericanas. Gracias al Programa Jóvenes Cooperantes (www.portaljovenclm.com) impulsado por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha pudieron ver y conocer de primera mano cómo se vive en países como Guatemala en el caso de Belén, y Bolivia por parte de Raquel. Es éste un Programa que según explica Belén “busca propiciar la sensibilización para fortalecer una cultura de solidaridad entre los jóvenes de la región”. Se trata de un curso en el que los asistentes reciben formación para la cooperación pudiendo apreciar de primera mano los problemas existentes y a los que se debe hacer frente.

 

Narrando sus vivencias, ambas confesaban haberse visto sorprendidas por la felicidad que en esos países en vías de desarrollo demuestra la gente. “Te das cuenta de lo pobres que somos aquí teniendo tantas cosas como tenemos”, decían Belén y Raquel, quienes invitaban a reflexionar sobre la falta de valores que rodea a nuestro modo de vida y a nuestra sociedad.

Ambas recordaban cómo en sus respectivos recibimientos fueron agasajadas con todo tipo de deferencias. Contaba Belén que al llegar a un colegio para realizar un curso de primeros auxilios “sacaron a todos los niños de las aulas y nos recibieron con banderas y tocando los himnos nacionales de los dos países”. Raquel admitía que “a veces casi te hacían sentirte mal porque realmente nosotros no hacemos tanto como para merecer eso”.

Son muchos los problemas y deficiencias que padece la masa de gente pobre y con pocos recursos. Porque lamentablemente la riqueza, que allí también existe, está en manos de unos cuantos, marcando el día a día de aquellas tierras por los contrastes tan fuertes que casi se dan la mano. En su alocución, Belén y Raquel contaban cómo las construcciones eran sumamente débiles, pero si hubo un punto en que los argumentos parecían idénticos fue en el tema sanitario. “La ciudad en la que yo estuve tiene 44.000 habitantes, y únicamente hay un centro de salud con 4 médicos, 2 enfermeros y 6 auxiliares de clínica, de los cuáles una persona se desplaza todos los días para atender un área de 3.300 personas dentro de una zona arrasada por un huracán”, cuenta Belén. Sin duda, según Raquel, “viven en condiciones higiénicas muy malas, todo como consecuencia de la falta de recursos económicos”.

Pero también hubo tiempo para el recuerdo de anécdotas que inciden en la falta de posibilidades de estos países. Raquel recordaba no haber visto ni una sola señal de tráfico, ni un semáforo en toda su estancia en Santa Cruz, una ciudad con casi dos millones de habitantes. Por su parte, Belén contó cómo al intentar subir a la camioneta (autobús) se sorprendieron de que lo veían completamente lleno y con más gente de la debida. Aún así, y a pesar de ir en un grupo de veinte, los dejaban subir para pasar al fondo, y el revisor se hacía hueco entre la gente con el vehículo en marcha para cobrar el billete, salir por la parte de atrás, subir por el techo del autobús y volver a situarse en la parte delantera.

Más tarde, de vuelta a la triste realidad, asomaban por encima de la mesa del estudio temas como la delincuencia, la elevada mortalidad materno infantil o las dificultades de desplazamiento y transporte. Nada más que algunos de los muchos temas pendientes por resolver. Desde aquí y en la lejanía, Raquel y Belén animan a tomar conciencia de los problemas, a recabar información y formar nuestro propio criterio, preocuparnos por entender las peculiaridades de estas culturas, y a partir de aquí ponernos en marcha. Algo tan sencillo como ejercer un consumo responsable puede ayudar a que los recursos no se marchen de los países de origen, donde también hacen falta; o el apadrinamiento de niños, tan necesario para los pequeños que en su seno familiar (si lo tienen) no encuentran la posibilidad de salir hacia delante. Son sólo algunas de las ideas que estas dos jóvenes valientes nos sugieren. Y debemos hacerles caso, sobre todo teniendo en cuenta que lo conocen de primera mano y lo dicen con conocimiento de causa.