El Cid se fue a hombros del ‘Coso de la Cuerda’

Carmen Martínez Bordiú, madrina del festejo, presenció la corrida desde el callejón

Manuel Jesús “El Cid” fue el triunfador de la corrida de toros celebrada ayer en Almagro, al cortar dos orejas al primer toro de su lote, en una tarde que fue de más a menos debido al poco juego que ofrecieron los de Salvador Domecq. Se esperaba la presencia de un nutrido grupo de caras conocidas en el tendido de la Plaza de Toros de Almagro, aunque finalmente fue la madrina de la corrida, Carmen Martínez Bordiú, la única que visitó la ciudad y asistió al festejo ocupando un burladero en el callejón de la plaza, mostrándose encantada con el ambiente y con la acogida de los almagreños.

 

En cuanto a lo estrictamente taurino, la falta de raza y fuerza en los astados lidiados impidieron que la tarde fuera brillante. Y es que los toreros mostraron su disposición en todo momento. Morante enlotó en primer lugar un toro “burraquito”, bien presentado, que salió suelto durante los primeros tercios, pero que ganó en fijeza conforme avanzaba la faena. Lo llevó dos veces al caballo, y con la muleta brilló especialmente al natural y en los remates, marcados por su acentuado concepto de torería y sabor añejo. Tras matar de estocada caída, le fue concedido un apéndice. En su segundo, un animal que tenía buena condición, regaló tres verónicas y media extraordinarias. Pero en el último tercio apenas pudo robar una tandade derechazos, porque el toro, que estaba encogido desde la salida, decidió echarse y tuvo que ser apuntillado.

El Cid se llevó el mejor toro en cuanto a juego, pero que bajaba considerablemente el nivel de presentación de la corrida. Lo recibió a pies juntos con la capa, y tras simular la suerte de varas, brilló “El Boni” en banderillas y saludó montera en mano. El de Salvador Domecq se vino arriba, y el Cid le planteó faena con mucha despaciosidad y muy relajado por ambos pitones. Lo lució en los cites iniciales a cierta distancia, y cerró con unos ayudados yalguno de la firma que gustaron. Estocada trasera y caída, y dos orejas al esportón. Quizá hubiese cortado otra de su segundo, el más fuerte de la tarde, si el animal no se hubiera apagado tan pronto, y si la espada hubiera entrado a la primera. Lo toreó bien con el capote a la verónica, y con la franela estuvo firme e intentando de nuevo hacerlo todo muy despacio, pero la labor fue a menos. Recibió palmas del respetable.

Y cerraba el cartel Miguel Ángel Perera, que había reaparecido justo el día anterior en Cuenca tras el percance sufrido unos días atrás en Ciudad Real. Disposición y mucho valor fue lo que trajo hasta Almagro. A poco que los toros hubieran ayudado, el extremeño habría cuajado faena seguro. Pero no fue el caso. Se llevó el peor lote, un primer toro en el que se desmonteró Juan Sierra con dos pares poderosos, y que estaba muy escaso de fuerzas. Si lo obligaba doblaba las manos, y si no lo hacía protestaba echando la cara arriba. Con ese material tocaba toreo de cercanías, y lo hizo hasta dejarse llegar los pitones a la taleguilla. Valor natural y seco el de Perera. El sexto fue un animal muy áspero, bruto y complicado. Le intentó quitar genio con un comienzo por abajo saliéndose al tercio. Calentó al público con una tanda lograda por el derecho, dejándola en la cara, pero al coger la muleta con la zurda vio que por ahí era imposible. Al volver a la diestra el animal se quedaba cada vez más corto, y de nuevo sólo pudimos ver ganas y disposición. Mató de estocada defectuosa y le fue concedida una oreja.