La lluvia obliga a suspender la procesión del Sermón de la Cruz a su llegada a la Plaza Mayor

alt

Bajo una intensa lluvia, miembros de Los Armaos, ayudados de varios vecinos, trasladaron rápidamente las imágenes de Jesús Caído y la Verónica a la iglesia de Madre de Dios

Desde hace semanas, las previsiones meteorológicas advertían de la posibilidad de lluvia. Hasta el viernes por la mañana, Almagro tuvo suerte y los dos días anteriores, lució el sol. Vecinos y turistas pudieron disfrutar del espectacular caracol en la Plaza Mayor por los Armaos, la representación del Prendimiento de Jesús el Jueves Santo o sobrecogerse ante la solemnidad de la procesión del Silencio ya en la madrugada del Viernes Santo. Pero, en la mañana de la procesión de El Sermón de la Cruz ya no hubo suerte. Una hora antes de su salida, de la iglesia de San Bartolomé, el cielo despejado no hacía presagiar que poco después cayera un chaparrón con la intensidad que lo hizo en tan solo minutos.

 

Las tres imágenes de la Compañía Romana, organizada del desfile procesional, pudieron llegar a la Plaza Mayor aunque el cielo ya estaba gris. Sin previo aviso, comenzó a llover intensamente por lo que los pasos, primero el de la Verónica y después Jesús Caído fueron trasladados rápidamente hasta la iglesia más cercana, Madre de Dios. Varios vecinos que se había congregado para ver la procesión, no dudaron en prestar su ayuda y colaboraron empujando los dos pasos hasta el templo religioso. La imagen de San Juan, de menor tamaño, se guareció en los portales de la Plaza Mayor. Al finalizar la lluvia, portada a hombros por los nazarenos de la Hermandad de la Esclavitud de la Santa Veracruz, fue trasladada a la iglesia de San Bartolomé.

Las caras de los cofrades lo decían todo. La desilusión era patente. Quizás más, cuando a los pocos minutos había dejado de llover. La procesión del Sermón de la Cruz no es la primera vez que no sale. Hace tres años, la lluvia no dio ninguna opción y tuvieron que suspenderse todas las procesiones antes de ver la calle. Quizás, en esta ocasión, ha sido más doloroso para los cofrades. Ante la pena de no poder procesionar se une la preocupación de unos pasos, obras de arte, que se han mojado.

Colaboración y solidaridad almagreña

La nota positiva de la mañana del Viernes Santo la protagonizaron un nutrido número de vecinos de la localidad. A los pocos minutos de la suspensión de la procesión, cofrades y almagreños se acercaron a la parroquia de Madre de Dios para interesarse y saber qué había pasado. En esos momentos, los organizadores comenzaban a secar con rollos de papel los tronos, la cruz de madera, la túnica de Cristo, los faroles o el vestido de la Verónica. A ellos se sumaron muchos almagreños que quisieron de esta manera expresar su apoyo y su colaboración.