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Los Días Contados” en la Galería Fúcares de Almagro

  • Publicado el Jueves, 30 Abril 2009 00:30

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Javier Ayarza nos propone un acercamiento a múltiples imágenes del territorio.

Hasta el próximo mes de junio, los amantes del arte contemporáneo tienen una nueva cita con la Galería Fúcares de Almagro, un lugar de obligada visita si se quiere estar a la última en lo que a tendencias artísticas y conceptuales contemporáneas se refiere. En esta ocasión la muestra que podemos disfrutar es la obra de Javier Ayarza, que con el título Los Días Contados, nos acerca a la serie iniciada en el año 2002 con el título de La Siesta del Fauno, un trabajo que se desarrolla sobre un territorio escasamente registrado, una geografía escasamente poblada, actividad económica limitada, escasas marcas de modernización y donde predomina una iniciativa de marcado carácter individual, poco encajable en dinámicas de planificación.

 

Y es que según nos comentan los organizadores de esta muestra, en la trayectoria de Javier Ayarza hay un elemento que dota de continuidad a las diferentes series que ha presentado en los últimos años, y éste es el interés por el territorio y por la huella, explicando que se podría definir su labor como un trabajo sobre las “marcas”.

Otro aspecto destacado desde la Galería Fúcares de Almagro en lo referente a Javier Ayarza es que su práctica artística está enraizada en la lectura minuciosa de los trabajos sobre el territorio, que constituye una de las columnas vertebrales de la historia de la fotografía de las últimas décadas. En las diferentes obras que encontraremos en la esta galería artística encontraremos espacios atemporales, un urbanismo básico e inacabado, donde la presencia del hombre, ausente físicamente, toma forma a través de sus huellas e intervenciones.

 En el trabajo expositivo de Ayarza, y según explican los organizadores de esta muestra, recruza la objetividad de toda una corriente desarrollada a partir de la escuela alemana donde destaca la frialdad, la distancia, la ausencia de emotividad o de emociones, con una aproximación que busca construir una “experiencia de territorio, remarcando huellas que nos hablan de actividad, vida y sueños, si no paralizados, al menos ausentes. Sin duda una buena ocasión para pasarse por el número tres de la calle San Francisco de Almagro y disfrutar de una muestra que constituye a Almagro, una vez más, en un punto de referencia ineludible del arte contemporáneo nacional.