Almagro recauda 2.727 euros para la campaña “El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida” de Manos Unidas

Campaña Manos Unidas

Las parroquias de la ciudad y los dos conventos han destinado la totalidad de lo recaudado de las colectas de todas las misas. Además, organizaron la tradicional “cena del Hambre” para concienciar de que aún 800 millones de personas siguen pasando hambre en el mundo.

Con el lema de la campaña anual de Manos Unidas, “El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida”, Almagro ha vuelto a ser solidaria. Un total de 2.727,31 euros han recaudado las parroquias de la ciudad encajera durante este pasado fin de semana. La mayor cuantía, con 1402,83 euros, procede de las colectas de todas las misas que durante este fin de semana en las parroquias de San Bartolomé, Madre de Dios, el convento de la Encarnación y de los Dominicos. El resto recaudado ha sido 751 euros de la tradicional “cena del Hambre” y 573, 48 euros donado por los asistentes a un encuentro de matrimonios de las parroquias de Almagro.

Todos los años un grupo de matrimonios de las parroquias de Almagro coordina la campaña de Manos Unidas en el municipio con el objetivo de aportar su granito de arena para “acabar con la escandalosa lacra del hambre en el mundo”. Por esta razón, el pasado sábado, los salones de San Bartolomé acogieron la que se conoce popularmente como cena del Hambre con la finalidad de dar a conocer la realidad de países empobrecidos a través de videos, como en esta última ocasión, fotografías o testimonios de personas que viven y trabajan para la promoción y el desarrollo de los mismos, “un tercio de nuestros alimentos acaba en la basura. Mientras, 800 millones de personas siguen pasando hambre en el mundo”, explica la asociación de la Iglesia Católica en España en el cartel de la campaña de este 2017.

Manos Unidas nació como Campaña contra el Hambre para dar respuesta a una llamada de la Comunidad Internacional a unir esfuerzos y acabar con esa lacra en el mundo. Sesenta años después asistimos a lo que San Juan Pablo II denominó “la paradoja de la abundancia”: a pesar de que se produce lo suficiente para alimentar a casi el doble de la población mundial actual, sigue habiendo 800 millones de personas a las que se niega el derecho fundamental a alimentarse, podemos leer en su página web.