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La iglesia de San Agustín abrirá sus puertas como espacio turístico visitable durante todo el año

  • Publicado el Jueves, 26 Diciembre 2013 00:00
San Agustin

El tempo se estrena mañana como muestra de talleres en vivo y mercado de artesanía dentro de “La Noche en Blanco”.

La iglesia de San Agustín abre sus puertas al público mañana como mercado de artesanía dentro de “La Noche en Blanco”. Será la pre-apertura de este edificio municipal que durante los últimos diez años ha estado cedido al Museo Nacional del Teatro que lo ha utilizado como espacio de exposiciones temporales durante los meses de verano.

Durante las últimas semanas, operarios municipales han trabajado limpiando, colocando nueva iluminación para que este viernes todas las naves que conforman el templo del siglo XVIII pudiera verse en su totalidad. Además, la concejalía de Obras, a través del servicio de Carpintería Metálica, ha colocado una rampa fija que se ha construido con los soportes metálicos de los paneles que se encontraba en la iglesia y que ha cedido el INAEM, el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música, institución pública que tenía el uso del espacio al Ayuntamiento. De esta manera, San Agustín, exponente del Barroco en la provincia de Ciudad Real, se suma al resto de espacios municipales visitables que son accesibles en Almagro.

El templo, estará abierto desde mañana hasta el domingo. Después volverá a cerrar sus puertas de manera temporal para su puesta a punto definitiva. El concejal de Turismo, Celestino González, explica que está previsto que en los primeros meses de 2014, el edificio se puede visitar en los mismos horarios que el resto de espacios municipales visitables de Almagro y el Museo Nacional del Teatro tendrá el uso del 15 de junio al 30 de septiembre para sus exposiciones temporales.

Apuntes de la historia de San Agustín

Cumpliendo la voluntad testamentaria de la última descendiente de la familia Figueroa, sus bienes se emplearon en la fundación del Convento del Santísimo Sacramento de Monjes Agustinos que hoy solo se conserva su iglesia. La licencia de obra data de enero de 1635. El emplazamiento del convento quedó fijado en el solar de las casa de los Figueroa, sobre el que más tarde se edificó la iglesia. La construcción fue lenta por la falta de fondos. En 1719 las obras de los claustros continuaban, aunque la iglesia estaba ya concluida. Con la Desamortización de Mendizábal del siglo XIX, el convento fue vendido y pasó a manos de particulares que lo demolieron. Los ciudadanos de Almagro no querían que se vendieran por el enorme cariño que le tenía por lo que intervinieron consiguiendo que el Ayuntamiento comprara el edificio, propiedad municipal desde entonces y salvaron los retablos- aunque durante la Guerra Civil se destruyó el retablo barroco del altar mayor.

El edificio ha sido escenario de diversos acontecimientos culturales e históricos, entre ellos, cabe destacar la celebración en 1978 de la constitución del ente pre-autonómico castellano-manchego.

Arquitectura y pintura del edificio

De toda la primitiva edificación, solo se conserva la iglesia, cuya planta de tradición jesuítica, consta de una sola nave de salón, cubierta con bóveda de cañón con arcos fajones y lunetos en los que se abren ventanas. Al frente, el ábside de testero plano. A los pies se sitúa el coro, separado de la nave por un arco carpanel con balaustrada de madera. La profusión decorativa, muy del gusto del barroco final, constituye una importante muestra que se manifiesta, a través de su decoración pictórica. Todo su interior aparece decorado con frescos realizados al temple que cubren las bóvedas, cúpulas y parte del crucero. Con todo el conjunto policromo se crea un ambiente vital que iba dirigido a la consecución de un objetivo fundamental, atraer a los fieles.

En el exterior, la fachada está concebida como un gran rectángulo, flanqueado por pilastras y coronada por un frontón, con torres laterales de planta cuadrada que la articulan. En ella se abre la portada y siguiendo el eje de simetría una ventana que da luz al coro. La portada está concebida a modo de retablo, con dos columnas, en cuyos fustes observamos la decoración manierista. En el segundo cuerpo rematado con frontón, figuran dos ángeles que sostienen la Custodia del Santísimo Sacramento, advocación del convento.