Museo Municipal del Encaje y la Blonda de Almagro
El Museo Municipal del Encaje y la Blonda,surge para reconocimiento público de una labor puramente artesanal, arraigada en Almagro y elCampo de Calatrava durante cientos de años. Muchas intenciones previas quedaron únicamente en eso, proyectos. Sin embargo desde el día 12 de junio de 2004 el Museo es un hecho, una realidad gracias a las generosas donaciones y cesiones de piezas picados, y gracias tambiénal esfuerzo económico del Ayuntamiento de Almagro, Mancomunidad Tierra de Caballeros y Tablas de Daimiel y la Junta de Comunidadesde Castilla-La Mancha.
El Museo Municipal del encaje y la Blondacuenta como fondo propio y más importante, una colecció
n de picados donados por los herederos de D. Toribio Martínez (encajero de la ciudad), que nos transportan a épocas en las que las piezas a confeccionar muestran todo un modode vida. Las piezas que se muestran son todas de encajede bolillo, ya que el conocido como encaje de Almagro es realizado únicamente con esta técnica, eso si utilizando los más variados puntos: lenzado, medio punto, guipur, encontrado, bretón...para elaborar motivos geométricos, florales, religiosos, animales, etc. Se muestra blonda, encaje realizado con seda natural: mantillas, velos, pañuelos, abanicos...Procesos de elaboración de los u
tensilios más básicos para realización de los encajes, como son almohadillas, bolillos, picados, etc.
Según Manolita Espinosa en su libro "Encajede bolillo y blonda en la ciudad de Almagro", la época de más auge de esta labor se da en le sigloXVIII gracias al establecimiento en Almagro de "una fábrica para hacer encajes de hilo y seda...",por don Manuel Fernández y su mujer doña Rita Lambert. A lo largo de todo el siglo XIX, según los datos encontrados en la bibliografía, parece que también existieron fábri
cas, encajeras, que fomentaban la realización y el comercio de los encajes y las blondas.
En el siglo XX la relación de encajeros es numerosa, aunque en los años de 1960 se produce una crisis que parece cambiar en la década siguiente como consecuencia del reconocimiento de Almagro como ciudad turística y monumental. Hoy el encaje y la blonda sigue siendo confeccionado y sigue teniendo un gran reconocimiento, sin embargo, a pesar de ello, el esfuerzo y trabajo bien realizado de las encajeras no parece gozar del mismo, claro está,económicamente hablando.

